Historia
LIP: la empresa autogestionada por sus empleados que revolucionó el capitalismo, la industria relojera y a toda la sociedad francesa.
Esta marca de relojes nacida en Besanzón, Francia, a finales del siglo XIX, pasó por una verdadera odisea para sobrevivir hasta el día de hoy.
LIP fue durante décadas, la marca relojera francesa de referencia. Producían alrededor de 300.000 relojes al año. Pero en 1971, la empresa pasa a experimentar enormes pérdidas económicas –ay la maldita crisis del cuarzo–.

Tumultuosas huelgas comienzan a darse en la ciudad de Besanzón. El dueño y último miembro de la familia LIP, Fred Lippman es cesado como director. Y ahí estalla la guerra: tras un conflicto –bastante violento–, con toma de rehenes, acopio de planos de fábrica y de 65.000 relojes, incluido.

La lucha de LIP se populariza y hace eco en toda Francia: al grito de C’est possible: on fabrique, on vend, on se paie! (¡Es posible: los fabricamos, los vendemos, nos pagamos nosotros mismos!).

Toda una verdadera revolución sindical e industrial se sucede en el noroeste de Francia.
Hasta crean un periódico llamado Lip-Unité, que contribuiría a popularizar el movimiento. Distintos ministros franceses e inversores, hacen todo lo posible para frenar el caos y llegar a un acuerdo pero, finalmente: el proletariado gana la batalla.
Los trabajadores vuelven y toman la fábrica, venden los 65.000 “relojes confiscados” y en 6 semanas obtienen las ganancias equivalentes a lo percibido en la mitad de un año normal. Los casi 2.000 empleados reanudan su actividad de manera autónoma. Pero para el gobierno y la patronal esto, obviamente, no era una solución factible.


Finalmente, Claude Neuschwander, un publicista miembro del Partido Socialista Unificado (PSU), acepta convertirse en el nuevo director de la fábrica, de forma consensuada con los trabajadores y los cargos gubernamentales. Pero su ideología anticapitalista y su filosofía sindicalista, hacen que los accionistas de la relojera le obliguen a dimitir.
Y en el 1976 sucede otra rebelión, los trabajadores de LIP vuelven a tomar la fábrica y a reanudar la producción.En el periódico Libération, el filósofo Jean-Paul Sartre, publicó el titular: Lip, c’est reparti! (¡Lip, vuelve a empezar!).
La manufactura fue liquidada definitivamente el 12 de septiembre de 1977.

Tras varios intentos de reconstruirla, en 2014, impulsada por la Société des Montres Bisontines (SMB), la marca de relojes francesa más antigua consigue renacer, para consagrarse de nuevo como la casa relojera que es hoy en día.
Así que ya sabéis, si tenéis una piececita de estas en vuestra colección, tenéis un tesoro de una lucha obrera.








