Tres marcas suizas que no te puedes perder
Maurice Lacroix
Nace en 1975 en Zúrich como marca propia de Desco von Schulthess, compañía que desde 1961 fabricaba relojes para terceros en un taller de Saignelégier, en el famoso Jura Suizo. En 1980 dejó de producir para otras marcas y se centró en la suya, consolidándose en los 90 con su línea de alta gama Les Mécanique, más tarde renombrada como “Masterpiece” y que sigue en su catálogo.
Curiosamente, el origen del nombre de la marca no está relacionado con ningún relojero, como sí sucede en otras marcas suizas. Maurice Lacroix era un miembro del consejo de Desco von Schilthess, que falleció justo cuando la empresa decidió lanzar su propia marca. Así que el resto de directivos tomaron la decisión de bautizarla en su memoria. Un gran gesto.

El Aikon, con su bisel de seis brazos y esfera estilo Claus de París, revive la estética deportivo-elegante de los años 70. Se mantiene como una opción muy atractiva y más accesible que otras de estilo similar y es hoy el buque insignia de la firma. Una magnífica opción que no descartaría incluir en un futuro a mi colección.

De todas formas, el catálogo de la marca no se detiene ahí. La masterpiece es probablemente uno de los relojes de vestir más atractivos del mercado, con calibres propios y complicaciones interesantes, como retrógrados, reservas de marcha, y con precios muy competitivos para la calidad que demuestran.
Raymond Weil
Fundada un año más tarde que Maurice Lacroix, en plena crisis del cuarzo en Ginebra. Tuve la suerte de acudir a su sede en la ciudad y ver junto con Jose, su director comercial, las colecciones y sus instalaciones. En 1996 tomó el relevo del fundador, Oliver Berheim, y en 2014 su nieto. Raymond Weil, que ya pasó a mejor vida, estaría muy orgulloso de que la empresa continúe en manos de la familia.

La música define el ADN de la marca. Sus primeras colecciones, Parsifal, Nabucco, Othello, llevan nombres de las óperas favoritas del fundador y de su mujer, que era pianista. Y en los últimos años ha dedicado colecciones a los Beatles, Jimi Hendrix o David Bowie.

El Freelancer, lanzado en 2007 como homenaje al espíritu independiente y contemporáneo, es una de las colecciones más queridas por sus clientes. Y en los últimos años, se han decantado por un estilo neo-vintage, reflejado en las colecciones Toccata o Millesime, con unos diseños y acabados que enamoran a los coleccionistas.

Su última novedad es el A.R.T., un reloj deportivo con brazalete integrado, que ha generado cierta polémica al tener ciertos rasgos similares al IWC Ingenieur. Algo que ocurre habitualmente en esta industria donde ya todo está inventado. Aun así, son muchos los detalles los que le hacen tener su propio lenguaje de diseño que está en consonancia con el resto de la marca y que, sin duda, por unos 2.000 euros trae una propuesta de valor muy competitiva. Ojalá lo saquen con el fondo trasero transparente para poder apreciar el movimiento.
Trematic
Fundada en 1952, pero a lo mejor menos conocida en España, por E. Petremand en Cologny (Ginebra). Se hizo un nombre a finales de los 50 y comienzos de los 60, con relojes de fase lunar y triples calendarios sobre movimientos Felsa. Por desgracia, la crisis del cuarzo la borró del mapa en los años 80, hasta que Daniele Campagnano la relanzó en 2022.

Campagnano heredó la pasión relojera por parte de su abuelo materno, que era un coleccionista de la marca. Y su proyecto Archivío Uno consiste en recuperar literalmente los diseños originales del archivo de los años 50-60, en vez de darle una estética nueva a la marca. Ofrecen relojes de vestir por menos de 1.000 €, con gran personalidad y acabados y movimientos suizos.

Recientemente, rescató la referencia 802. Un precioso triple calendario en una caja de 35,6 milímetros, que contiene un movimiento ETA 2846 grado elaboré. Una opción que no pasará de moda y con un precio atractivo de 2.300 euros.









